Durante casi 3 décadas gestionando iniciativas de transformación para empresas globales y clientes de todo el mundo de múltiples tamaños, industrias y culturas, aprendimos que el éxito depende de la mezcla de varios componentes que entrelazados logran una impacto positivo en las organizaciones, las personas, procesos, tecnología, cultura y las diferentes entidades con las que se relacionan y a las cuales impactan los productos, servicios o procesos implementados también son importantes a la hora de definir cualquier proyecto, proceso o producto, pues esos clientes, usuarios, proveedores, deberían ser considerados en el momento de realizar las definiciones de negocio que sustentan cualquier nueva iniciativa.
Nuestro primer proyecto fue gestado en 2007, para una agencia de gobierno encargada de salud y beneficios sociales que deseaba homologar y digitalizar todos los trámites de sus afiliados en territorio nacional, en el mismo año una empresa de Telecomunicaciones de capital extranjero que había adquirido a otra marca deseaba homologar la forma en la que sus equipos entregaban los servicios, además de mejorar la eficiencia operativo, y otra empresa de consultoría de origen que tenía problemas para encontrar y reclutar talento especializado en implementación de herramientas tecnológicas.
El común denominador de las 3 Instituciones, era la necesidad de homologar la cultura de la organización y el nivel de conocimientos de ciertos roles para desempeñar mejor su trabajo, elevar el nivel de satisfacción de